Rotulistas y serigrafía
Le acabas de poner el rótulo y el vinilo del escaparate. La siguiente pregunta suele ser quién le hace la web.
Si te dedicas a algo que te sienta delante del dueño de un taller, una clínica o una tienda, ya tienes lo que a mí me cuesta meses: su confianza. Cuando salga el tema de la web, de Google o del papeleo, preséntame. Si el cliente entra, cobras.
Gente que ya trabaja con el mismo cliente que yo y a la que le preguntan cosas que no son lo suyo.
Le acabas de poner el rótulo y el vinilo del escaparate. La siguiente pregunta suele ser quién le hace la web.
Haces las fotos que van justo en la web que no tienen. Encaja solo.
Ves quién acaba de darse de alta y quién está creciendo, y te preguntan por todo lo que no es contabilidad.
Tarjetas, folletos y menús. El que encarga eso está cuidando su imagen justo ese mes.
Entras en veinte comercios a la semana y ya hablas de cobros, citas y clientes.
Climatización, alarmas, informática. Entras en el local y te tiene por el que arregla cosas.
No es un pago por contacto ni una tarjeta de descuento: es una comisión de verdad, con su número y su fecha. Sin panel, sin puntos y sin migajas de un euro al mes.
20 % de lo que pague
Veinte por ciento de lo que pague el cliente, limpio y de una vez. Y si más adelante contrata otra cosa conmigo, vuelves a cobrar tu veinte por ciento de ese trabajo.
Se paga por transferencia dentro de los 30 días siguientes a que el cliente me pague a mí, y siempre te digo cuánto ha facturado para que lo puedas comprobar.
Un mensaje con el nombre del negocio y a quién pregunto, o un grupo de WhatsApp con los tres. No hace falta que vendas nada: solo que digas que me conoces.
Llamo, escucho y le enseño lo suyo montado antes de que pague nada. Si no encaja, lo dejo estar: tu recomendación no se quema.
Te aviso el mismo día que firma, con el importe y tu comisión. Y te vuelvo a avisar cada vez que ese cliente amplía o contrata otra cosa.
Ni objetivos, ni mínimos, ni exclusivas. Me mandas uno al año o veinte.
No después de cerrarlo. Y si tú ya habías hablado con él, es tuyo.
Hago lo mío y no le vendo nada de lo tuyo ni le presento a nadie de tu competencia.
Si no la tienes, la descontamos del trabajo que quieras para ti o para tu negocio.
Cada trabajo nuevo que contrate ese negocio lleva tu veinte por ciento, aunque hayan pasado dos años.
Un enlace con ejemplos y precios que puedes mandar tal cual, sin tener que explicar nada.
Esto no es un programa de afiliados con un panel, ni una red de captación, ni te voy a pedir que hagas llamadas. Es un acuerdo entre dos que trabajan con el mismo cliente. Si un día te incomoda, se deshace con un mensaje y no pasa nada.
Dime en qué negocios entras y cómo es tu trato con ellos. Si vemos que encaja, te paso los materiales y ya está: no hay contrato que firmar ni nada que pagar por tu parte.